Partículas de polvo

Desde hace 10-15 años, el aumento de la contaminación por partículas en suspensión es un tema de gran importancia, no solo en Austria sino en toda la UE. Desde hace años se exceden los límites de polución establecidos y se emiten sanciones. Es por esto que la UE tiene abierto un procedimiento de infracción contra Austria por el rebasamiento del límite en Graz.

La causa principal del aumento de la concentración de las partículas en suspensión en el aire son las emisiones y las condiciones climáticas (olas de frio). Alrededor de un tercio de los contaminantes son producidos por la industria, una quinta parte proviene del tráfico y un cuarto del uso energético en los hogares (hornos y chimeneas de carbón y madera). En los lugares con demasiada contaminación atmosférica, el gobierno puede incluso prohibir o reducir el tráfico en zonas medioambientales.

Las particulas de polvo (“Particulate Matter“, PM) es el polvo que no se ve, sus motas tienen de media 10 micras (PM10), lo que equivale a la centésima parte de un milímetro. Las partículas de mayor tamaño se quedan atrapadas en las mucosas nasales, de la boca y la faringe pero las pequeñas llegan hasta las ramificaciones pulmonares y causan graves daños, desde trastornos respiratorios hasta cáncer de pulmón.

Pero el mayor impacto del polvo se lo lleva el corazón y el sistema circulatorio, puesto que se ha probado que inhalarlo puede causar un infarto. En toda la UE mueren anualmente 65.000 personas de forma prematura como consecuencia de las partículas en suspensión, que reduce la media de vida de los europeos en 8,6 meses.

Si la contaminación atmosférica de los espacios al aire libre es un tema sobre el que se discute intensamente, la contaminación del aire en espacios cerrados, donde se fuma, es mucho más grave, especialmente en el interior de los coches. En solo un año, en los países europeos en los que está completamente prohibido fumar en locales y lugares públicos, etc. han descendido las muertes por infarto en un 20%.

El estudio clínico Escape revela:
El aire es demasiado espeso.

El estudio clínico europeo “Escape“ establece la relación entre la mortalidad y la contaminación del aire. Un equipo internacional de investigación acumuló datos de 22 estudios realizados en diferentes países europeos y los sometió a un análisis estadístico, con lo que se obtuvo un estudio de población de 367.251 personas.

Los científicos compararon la mortalidad con la concentración de óxido nítrico y partículas de polvo en el aire. El resultado mostró que las partículas con un diámetro inferior a 2,5 micras (2,5 PM) son mucho más peligrosas de lo que se pensaba anteriormente.

De esta manera, cada año aumenta el riesgo de mortalidad en un 7% al aumentar la cantidad de PM 2,5 en cinco micras por metro cúbico de aire. Es decir que las personas que viven en un entorno con una media de 20 micras de PM 2,5 por metro cúbico de aire tienen un 14% más de posibilidades de morir a una edad más temprana que las personan que habitan en lugares con una concentración media de PM 2,5.

Según los resultados de los experimentos en animales y con cultivos celulares, las partículas de polvo con un diámetro inferior a 0,5 micras pueden penetrar en las membranas celulares, entrando en el torrente sanguíneo y en órganos vitales. Las partículas microscópicas llegan a través de los nervios olfativos hasta el cerebro. Las reacciones que provocan ahí y en otros lugares del cuerpo depende de su composición química, cuanto más estrés oxidativo causen en las células, mayor es serán.